Miró: “El Pueblo que resistió el olvido”

Les voy a contar una historia, una pequeña historia, pero al ser pequeña también debo confesar que es una parte de la historia. Este rompecabezas, por años debe haber sido un mito de una cultura que eligió ser ágrafa (tal vez por elección o tal vez porque no les quedo de otra), pero hoy…vaya que esta viva.

La historia, mi parte de la historia, llegó a mí un viernes por la noche en Córdoba bajo el pretexto de “ir a ver una película”, es que las cosas más lindas o extraordinarias de la vida llegan así, sin esperarlo, como el pampero “violento y frio”, aunque ésta dejo un cálido recuerdo en mi.

Fue hace unos años, cuando todavía podíamos abrazarnos, seguro te acordas, y es que esta es una de esas historias que de chicos amábamos escuchar, rememorando epopeyas de faraones y ruinas descubiertas.

Si les digo “Miró” seguramente ustedes se imaginan al pintor español, perdón…a veces tiendo a resumir, pintor, escultor, grabador y ceramista; considerado uno de los máximos representantes del surrealismo, pero no me refiero a Joan, sino a Mariano Miró.

Como mencionaba antes, “fui a ver una película” totalmente engañado por uno de mis mejores amigos asiduo a investigar cine alternativo (no digo que esta película lo sea) y me encontré con la Proyección de “Miró. Las huellas del olvido”. La historia no me pertenece, me fue prestada y llegó gracias a este largometraje documental de Franca Gonzalez. Podes mirar el trailer del documental en el siguiente link: https://francagonzalez.wixsite.com/documentales/miro

Ella, nos relata una historia fascinante, de un pueblo supuestamente olvidado, desaparecido, un pueblo surgido en 1901, pero redescubierto en 2010. Sus primeros datos provinieron de un censo de 1905 que detalló que…

“Miró” tenía 495 habitantes y contaba con los servicios típicos de un pueblo rural. Poseía una herrería, un almacén de Ramos generales, un hotel y una peluquería, aparte de los galpones del ferrocarril y chacras. Complementando lo antes mencionado en el Museo nacional ferroviario Raúl Cabrini Ortiz fueron hallados 6 planos de entre los años 1902 y 1911.

El pueblo carecía de parroquia, de dependencia municipal y plaza principal, su estructura se centraba en la estación de la que salía una calle ancha y a su alrededor se ubicaban los comercios y viviendas. Acá viene una parte increíble, se cuenta que el poblado surgió gracias a que la familia propietaria de las tierras arrendó un sector para crear la localidad pero en 1911 dicho contrato terminó, ya que los propietarios querían utilizar los terrenos para la explotación agrícola.

Las familias que allí vivían tuvieron que emigrar y de la noche a la mañana, se fueron y crearon dos nuevos pueblos: “Coronel Hilario Lagos” y “Alta Italia”, a unos 20 kilómetros. La segunda localidad recibió su nombre por el almacén de ramos generales de Miró, propiedad de una familia italiana

Hasta aquí tenemos una historia digna de western , pero déjame agregarle algo de misterio. Resulta que el tiempo hizo su trabajo y por muchos años el pueblo fue olvidado, al punto de desaparecer. Es que el olvido es una forma de burlarse de la historia, pero ahí es cuando recurrimos a la memoria que se abre de par en par en busca de algún lugar que devuelva lo perdido. Resulta que la casualidad jugo su carta y en 2010 un grupo de niños de la Escuela Rural Nº 65, estando de picnic sobre el campo, encontraron materiales que daban cuenta de que allí hubo un asentamiento urbano. Los alumnos encontraron pedazos de botellas, candados, clavos, fragmentos de balanza, etc., reuniendo en total cuatro mil elementos. La escuela decidió presentar los objetos en una Feria Provincial de Ciencia, donde la Subsecretaría de Cultura conoció el tema e intervino, citando a Un grupo de diez arqueólogos de la Universidad de Buenos Aires.

Aca culmina mi historia y empieza a abrirse este rompecabezas que de seguro vamos a armar en un tiempo dominado por las redes. Me tomo el atrevimiento de rescatar comentarios, testimonios sacados desde YouTube de un video subido por el Senado de la Nación donde fue proyectado el documental. Los invito a que juntos sigamos construyendo esta hermosa historia.

“(…) Felicitaciones !! entrañable e interesante como una vez mas los latifundios hacen lo que les place. Mi abuelo fue el dueño del almacén de Ramos Generales y cuando los obligaron a marcharse, se trasladaron a Bernardo Larroude a continuar su vida. Mi madre de 93 años actualmente, siempre me cuenta sobre situaciones que pasaron en Miró (que era la vida en la pampa profunda, virgen, con su adversidad y sus peligros) Gracias. (…)” Usuaria de Youtube


“(…) Lindo documental, gracias. Soy el nieto de ese primer panadero de Mariano Miro y Julio Pepino, la persona que se escucha por teléfono, era mi tío.(…)”

Nota por Walter “Tano”Benvenuto

Edición: Jimena Roldán

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